¿Hay una edad límite para colocar un MARPE?

La compresión maxilar es un problema relativamente frecuente de ver en nuestra práctica diaria. Esta discrepancia óseodentaria que presenta el paciente puede ser tratada de diferentes maneras según la severidad de la misma y, por supuesto, según su edad. De hecho, solemos utilizar la edad como una referencia para determinar de forma aproximada la maduración de la suturas, pero… ¿os habéis planteado si este planteamiento es preciso?

Dentro de los tratamientos que tenemos para resolver una compresión maxilar, más allá de la compensación dentoalveolar, podemos utilizar aparatos como disyuntores tipo Hyrax, McNamara, MARPEs o tratamientos quirúrgicos (SARPE) en aquellos pacientes que presenten la sutura fusionada.

La maduración de la sutura palatina es la referencia principal o la “guía” que usaremos para establecer el tratamiento más apropiado para ese paciente. Si revisamos los estudios al respecto, podemos observar que existe cierta asociación entre la entre el nivel de maduración de la sutura y la edad del paciente, pero esta asociación no se cumple en todos los individuos por igual. Podemos encontrar pacientes de 15 años con la sutura completamente fusionada y podemos encontrar pacientes de 50 años con la sutura parcialmente abierta. Otro detalle a tener en cuenta es que esta no será la única sutura que tengamos que separar para lograr una disyunción, sino que hay más suturas a tener en cuenta: las suturas circunmaxilares. El análisis de estas suturas es más complejo, así que en este caso sí que nos orientaremos por la edad del paciente para establecer su maduración de una forma aproximada.


Clasificación de las diferentes etapas de maduración sutural (A-3) en relación al crecimiento del paciente.  

¿Qué podemos deducir de todo esto? Que la decisión de colocar un disyuntor dentosoportado, colocar un MARPE o hacer una cirugía no es sencilla, porque siempre va acompañada de cierto grado de incertidumbre aunque analicemos la sutura. Por eso, el CBCT se convierte en una prueba clave para estos tratamientos. En función del estado de maduración de la sutura, podremos determinar qué opción es recomendable. Si el paciente presenta una sutura en un estadio A o B, que suele ser el presente en aquellos pacientes entre 6 y 12 años, con un disyuntor dentosoportado, tendremos la capacidad de conseguir una expansión dental adecuada. Cuando entramos en estadios más avanzados, como es el C, un disyuntor óseosoportado nos dará una mayor garantía para expandir el maxilar. Este estadio de maduración suele aparecer en el periodo postpuberal. Los estadios D y E, más frecuentes en adultos, son los más avanzados e incluso colocando un MARPE no siempre seremos capaces de conseguir la expansión.

En algunos casos, donde el paciente presente un estadio de maduración temprano, el MARPE también será el tratamiento de elección: si tratamos una hipoplasia maxilar en un paciente de Clase III esquelética, el MARPE nos aporta numerosas ventajas frente a un disyuntor dentosoportado. El MARPE permite obtener un anclaje esquelético, logrando un mejor control de la expansión, reduciendo los efectos indeseados sobre los dientes donde se apoyaría un disyuntor dentosoportado (volcamiento vestibular de las coronas y las posibles recesiones o dehiscencias asociadas a ellas por la pérdida de espesor de la cortical vestibular). 

Además, la tracción maxilar tendrá un mayor efecto sobre el maxilar y un menor efecto de mesialización y proinclinación de los incisivos superiores gracias a este apoyo esquelético, lo cual repercutirá positivamente en la estética de la sonrisa del paciente. Por eso, no debemos tener “miedo” en colocar un MARPE en un niño con una Clase III, pues hacer una tracción maxilar con un apoyo óseo será más beneficioso para el paciente a medio y largo plazo. 

En casos de pacientes adultos con hipoplasia maxilar también nos pueden aparecer dudas. Ya hemos visto que no existe una edad límite, pues la edad no siempre está correlacionada con la maduración de la sutura. De forma estimada, podríamos decir que entre 20-30 años es factible tratar a un paciente con MARPE y que, aquellos que sean mayores de 30 años, estadísticamente van a tener menos posibilidades de que el MARPE funcione. Si combinamos estos datos con el análisis de la maduración de la sutura con el CBCT, revisando varios cortes a diferentes alturas, conseguiremos un diagnóstico más preciso y, por lo tanto, una estrategia de tratamiento más certera. 

Los MARPEs son aparatos que no se pueden colocar a la ligera, pues van a provocar cambios óseos en estructuras muy delicadas. Por eso, aunque no podamos dar garantías de nuestros tratamientos, sí que es aconsejable que nos esforcemos en analizar cuidadosamente cada caso para reducir al máximo todos los riesgos que pueden aparecer cuando estos dispositivos no funcionan.

Guglielmo B et al. A clinician’s perspective on indications and failures of bone-borne maxillary expanders. Seminars in Orthodontics (2023) 1−7.

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