¿Conocemos el impacto de los alineadores en el medio ambiente?

¿Podemos concebir la sociedad actual sin la existencia del plástico? Vivimos en la era del plástico. Mientras escribo este artículo, en el tren, miro a mi alrededor y sólo veo objetos hechos de plástico: los asientos y las paredes del tren, la funda del móvil (mentira, los que me conocen saben que no tengo), el recubrimiento de los cables, mis alineadores… Si eliminásemos el plástico de nuestras vidas, nos quedaríamos »desnudos», seríamos incapaces de realizar acciones tan cotidianas como lavarnos los dientes o llevar la comida en un tupperware. Pensadlo por un momento… no sabemos vivir sin plástico.

Como en todo, podemos buscar alternativas. Si no queremos usar cepillos de plástico, tenemos de bambú. Si no queremos usar un recipiente de plástico para llevar la comida, podemos usar uno de vidrio. Si no queremos usar alineadores, siempre podremos poner brackets. Sin embargo, por diversas razones, las alternativas no siempre son tan atractivas como la primera opción.

Presente y futuro de los alineadores

El mercado de los alineadores no ha parado de crecer en los últimos años, y todavía queda muchísimo margen de crecimiento. Las previsiones más optimistas estiman un crecimiento anual compuesto del 28,7%. Trasladado a números, se prevé que este mercado, valorado en 4,56 billones de dólares en 2021, crezca exponencialmente hasta alcanzar los 44,07 billones de dólares en 2030.

Está claro que el número de tratamientos de ortodoncia invisible va a ser mayor con cada año que pase. También sabemos que el reciclaje de estos materiales no es sencillo. Los alineadores están hechos de diferentes compuestos plásticos como poliésteres, poliuretanos, o polipropilenos. Por un lado, al ser considerados material médico, los alineadores no pueden depositarse en los contenedores tradicionales donde depositamos el resto de plásticos. Para su reciclado, debemos llevarlos a un punto limpio o a empresas especializadas en su procesamiento.

El plástico es un material no biodegradable que tarda mucho tiempo en descomponerse. Concretamente, el material con el que están hechos los alineadores es de los más resistentes al paso del tiempo, pudiendo pasar más de 1000 años hasta su descomposición. Paradójicamente, para nosotros, son elementos de »usar y tirar», ya que normalmente los cambiamos cada una o dos semanas.

La gestión de estos residuos no es sencilla. Su reciclaje no es económico, y tampoco podemos incinerarlos por la gran cantidad de elementos tóxicos que liberan en su combustión. ¿Qué podemos hacer entonces?

El principio de optimización de recursos

Si aplicamos el principio de las 4R (reducir, reusar, reciclar y recuperar) a los alineadores. Podemos llegar a la conclusión de que la »R» sobre la que podemos actuar más fácilmente va a ser la primera: reducir. La forma más sencilla de reducir alineadores es colocar brackets. Sin embargo, esta opción posiblemente acabe en el saco de las alternativas. Partiendo de la premisa de que vamos a tratar a nuestros pacientes con alineadores, tenemos que pensar una manera para que estos tratamientos sean lo menos contaminantes posible.

Si reducimos el número de alineadores por paciente, produciremos menos plástico, contribuyendo directamente a reducir la huella ambiental de cada tratamiento. Seguramente no sea la solución perfecta, pero es la parte del proceso sobre la que más podemos influir. Y de esta reflexión surge otra pregunta: ¿Cómo reducimos el número de alineadores? Os voy a dar algunos consejos que aplico a diario:

  • Dedicar más tiempo a las planificaciones, secuenciando adecuadamente los movimientos más complejos o menos predecibles. Cada detalle cuenta.
  • Reducir el número de refinamientos con una adecuada monitorización del caso. La planificación es una parte importante del tratamiento, pero no lo es todo. Por esa razón, las revisiones en clínica son fundamentales para garantizar una adecuada evolución.
  • Usar elementos auxiliares como microtornillos, seccionales o cadenetas para hacer aquellos movimientos que no van a poder conseguirse con alineadores. A veces, lo podremos planificar de antemano, pero otras veces los colocaremos sobre la marcha, cuando detectemos el problema. Un microtornillo a tiempo nos puede ahorrar muchos alineadores. Y al paciente, varios meses de tratamiento.

Espero que después de leer este artículo no te sientas culpable cada vez que recomiendes ortodoncia invisible a tus pacientes. La posibilidad de ofrecer a otras personas una forma de mejorar su sonrisa de una forma tan cómoda y compatible con su día a día ya es motivo suficiente para seguir usando alineadores.

Elbe P, Monisha J, Saja AG, Are clea aligners environment friendly? Am J Orthod Dentofacial Orthop 2022;161:619-20.

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