Brackets vs. Alineadores: Clase II división 2

La maloclusión de Clase II es una de las más habituales entre los pacientes de ortodoncia. Dentro de las Clases II, tenemos dos subtipos, la división 1 y la división 2. Cada una una de ellas tiene asociadas una serie de características dentarias y faciales que habrá que tener en cuenta cuando diseñemos nuestro plan de tratamiento. Por ejemplo, entre los pacientes que tienen Clase II división 2 es frecuente observar que son pacientes con un perfil cóncavo, labios retruidos, un tercio inferior reducido y un mentón prominente. A nivel intraoral, vamos a encontrar bocas con mucha compresión, incisivos retroinclinados y sobrecogida aumentada.

Las clases II división 2 pueden ser tratadas con alineadores o con brackets, logrando resultados similares. Sin embargo, la biomecánica de uno y otro es diferente. Los estudios muestran que la efectividad de ambos dispositivos para corregir esta maloclusión es similar. En mi opinión o, al menos, en mis manos, la corrección del torque es más sencilla de conseguir (o más rápida) con ortodoncia fija en comparación a los alineadores. Cuando un paciente tiene los incisivos con un torque muy negativo y una sobremordida completa, tratar este tipo de problemas sólo con alineadores me resulta más difícil que, por ejemplo, resolverlo con brackets y un par de arcos
australianos con tip-back.

Aunque la mecánica de la ortodoncia fija tenga un origen más antiguo que la mecánica con alineadores, sigue siendo más efectiva para realizar algunos movimientos. Prueba de ello la tenemos en aquellos casos de alineadores donde necesitamos colocar arcos seccionales para mejorar el tip o inclinación radicular de los dientes o cuando ponemos botones y cadenetas para desrotar un diente que se nos ha quedado atrás. La facilidad con la que conseguimos cambiar el torque y mejorar la sobremordida con ortodoncia fija no la tenemos con los alineadores al ser estos removibles. Por esa razón, cuando tenemos casos muy complejos de clase II división 2, en algunas ocasiones necesitaremos herramientas auxiliares a los alineadores, como los microtornillos, que nos ayudarán a lograr el torque deseado.

Ahora bien, aunque los brackets puedan ser más efectivos que los alineadores para conseguir corregir este tipo de maloclusión no significa que sean la mejor opción en todos los casos.

Reabsorción radicular

Uno de los efectos indeseados que provocan la práctica totalidad de tratamientos de ortodoncia es el de la reabsorción radicular asociada al movimiento de los dientes. El motivo exacto de este problema es difícil de determinar, ya que existen numerosos factores de riesgo que pueden provocar esta reabsorción radicular: desde el sexo, la edad, la raza, el tipo de movimiento, la cantidad de fuerza que aplicamos, el tiempo del tratamiento de ortodoncia… y también hay otra variable que no debemos olvidar: el tipo de aparato que usamos. Y, en este aspecto, los alineadores superan (por poco) a los brackets.

En un estudio reciente han demostrado que la reabsorción radicular provocada en tratamientos de Clase II 2 con alineadores es menor que la que han causado los tratamientos de brackets. ¿A qué se debe esto? Podemos identificar dos principales razones:

  • El tipo de fuerza aplicada: los alineadores, al ser aparatos removibles, no aplican una fuerza continua como hacen los brackets, sino que aplican una fuerza discontinua y controlada, normalmente dentro de los rangos biológicos del movimiento. El hecho de que las fuerzas sean intermitentes y estén dentro de unos valores razonables para facilitar la adaptación de las estructuras periodontales al movimiento dentario, hace que el riesgo de afectar al cemento radicular y, por ende, provocar reabsorción radicular, sea menor.
  • El mayor control de los movimientos gracias a la planificación digital: cuando movemos los dientes con brackets, no tenemos el mismo control sobre el movimiento radicular que tenemos con los alineadores. En los ClinChecks, Approvers, o cualquier otro programa de planificación digital, podemos decidir qué secuencias queremos hacer, cuántos milímetros podemos proinclinar, ver si estamos desplazando las raíces fuera el hueso cortical con la herramienta CBCT… Todo esto hace que los movimientos realizados con alineadores, si están bien planificados, sean más “seguros” que con los brackets. Este puede ser uno de los motivos por el que se ha detectado menor reabsorción radicular en los tratamientos con alineadores en pacientes donde hay que hacer un cambio de torque considerable.

Por eso, en los casos de Clase II división 2 aparece el siguiente dilema: ¿qué nos interesa más, corregir la maloclusión con brackets e ir a lo seguro o tratar al paciente con alineadores, sabiendo que puede ser un tratamiento más complejo pero que puede reducir la cantidad de reabsorción radicular? Como siempre, no hay una respuesta correcta. Dependerá del caso.

Chen H et al. Changes of maxillary central incisor and alveolar bone in Class II Division 2 nonextraction treatment with a fixed appliance or clear aligner: A pilot cone-beam computed tomography study. Am J Orthod Dentofacial Orthop 2022.

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